La violencia en el noviazgo es una realidad que impacta a miles de jóvenes y sus familias. A través del programa radial comunitario Alianza Contra la Violencia Doméstica, especialistas en el tema alertan sobre sus señales, consecuencias y la urgencia de educar, prevenir y brindar apoyo oportuno a las víctimas.

La violencia doméstica no comienza siempre en el matrimonio ni en la vida adulta. Muchas veces, su origen se encuentra en relaciones tempranas, en el noviazgo, cuando jóvenes y adolescentes inician sus primeras experiencias afectivas sin contar con las herramientas necesarias para identificar conductas abusivas. Esta fue una de las principales reflexiones abordadas en el programa radial comunitario Alianza Contra la Violencia Doméstica, conducido por Rossana Drumond y con la participación especial de la experta en salud mental Celia Laguna.

Durante la jornada, se destacó que la violencia en el noviazgo es un fenómeno mucho más común de lo que se cree, y que no distingue edades, contextos sociales ni niveles educativos. Aunque suele asociarse únicamente a la agresión física, los especialistas explicaron que existen múltiples formas de abuso: emocional, psicológico, sexual, económico y digital. Estas formas, aunque menos visibles, pueden ser igual o incluso más dañinas que los golpes.

Celia Laguna, trabajadora asociada de salud mental y reconocida por su labor comunitaria, subrayó que muchos jóvenes no logran identificar que están siendo víctimas de abuso. “El control, los celos excesivos, la humillación, el aislamiento y la manipulación emocional son algunas de las primeras señales”, explicó durante el programa. Estas conductas, normalizadas en muchos entornos, suelen confundirse con “amor” o “preocupación”, cuando en realidad son expresiones claras de dominación.

El control como primera señal de alarma

Uno de los aspectos más preocupantes de la violencia en el noviazgo es que inicia de manera sutil. El agresor suele presentarse como una persona cariñosa y atenta, pero con el tiempo aparecen actitudes de control: revisan el celular, cuestionan la forma de vestir, deciden con quién puede o no relacionarse la pareja y generan conflictos constantes para debilitar su autoestima.

Según Laguna, este tipo de abuso no se da de un día para otro. Es progresivo y se va intensificando. La víctima, muchas veces, se siente culpable, confundida o avergonzada, lo que dificulta aún más que pida ayuda. “Hay una manipulación tan fuerte que la persona termina dudando de sí misma y minimizando lo que está viviendo”, señaló.

Este proceso de desgaste emocional puede provocar consecuencias graves, como ansiedad, depresión, aislamiento social, bajo rendimiento académico e incluso conductas autodestructivas. En los casos más extremos, se han registrado intentos de suicidio, especialmente cuando el joven siente que no hay salida posible.

Un problema que trasciende a la pareja

Durante el programa, los especialistas hicieron énfasis en que la violencia en el noviazgo no afecta únicamente a quien la sufre directamente. También impacta a la familia, a los amigos y al entorno escolar. Muchas veces son los compañeros de clase o los familiares quienes notan cambios en el comportamiento de la víctima: tristeza constante, retraimiento, nerviosismo o miedo.

Sin embargo, estos cambios no siempre son interpretados correctamente. Padres y madres suelen asumir que se trata de “etapas normales” de la adolescencia, sin sospechar que detrás puede existir una relación abusiva. Esta falta de detección temprana retrasa la intervención y agrava el daño emocional.

Laguna resaltó la importancia de que los padres mantengan una comunicación abierta y constante con sus hijos. “Nos hace falta empatía, acercamiento y educación. Muchas veces estamos tan ocupados que olvidamos lo más importante: la crianza saludable”, afirmó.

Violencia sexual: una realidad invisibilizada

Otro de los puntos más delicados abordados por Celia Laguna fue la violencia sexual dentro del noviazgo. Se explicó que muchas personas creen erróneamente que insistir, presionar o manipular a la pareja para tener relaciones sexuales no constituye abuso si no hay fuerza física. Sin embargo, cualquier acto sexual sin consentimiento es una forma de violencia.

“Cuando no hay consentimiento, se debe respetar. Forzar a alguien a una actividad sexual es un crimen, puede haber convertirse en una violación”, enfatizó Laguna.

El papel fundamental de la educación

Uno de los mensajes centrales del programa fue que la prevención es la herramienta más poderosa para combatir la violencia en el noviazgo. Esto implica hablar abiertamente sobre relaciones sanas, respeto, límites, consentimiento y autoestima desde edades tempranas.

“No basta con decirles que se cuiden. Hay que enseñarles qué es una relación sana y qué es una relación tóxica”, explicó Laguna. La educación emocional es clave para que los jóvenes aprendan a reconocer cuándo algo no está bien y se sientan con la confianza suficiente para pedir ayuda.

También se destacó la necesidad de que las escuelas refuercen sus programas de orientación y consejería. Aunque muchos centros educativos cuentan con recursos, estos no siempre son utilizados porque los jóvenes desconocen su existencia o sienten miedo de hablar.

El acceso a recursos puede salvar vidas

Durante la entrevista, la trabajadora social, compartió información sobre la línea nacional de ayuda para casos de violencia doméstica: 1-800-799-7233. Este número conecta a las personas con recursos disponibles según su edad y situación, y puede marcar la diferencia entre continuar en una relación peligrosa o iniciar un proceso de recuperación.

Laguna hizo hincapié en que no solo las víctimas deben conocer estos recursos, sino también amigos, familiares y docentes. En muchas ocasiones, es el entorno quien da el primer paso para buscar ayuda.

La importancia del enfoque legal

Otro aspecto relevante abordado fue el marco legal. Aunque muchas personas creen que, por tratarse de menores de edad, los casos no se procesan, la ley protege a todas las víctimas. El abuso sexual y la violencia son delitos, independientemente de la edad de quienes los cometan.

Laguna explicó que para que exista un proceso legal efectivo, es fundamental reportar los hechos de inmediato y preservar pruebas. Sin embargo, también reconoció que muchas víctimas no denuncian por miedo, vergüenza o presión familiar.Este silencio es uno de los mayores aliados de la violencia.

Un llamado a la acción colectiva

El programa radial Alianza Contra la Violencia Doméstica no solo busca informar, sino generar conciencia y acción comunitaria. Como expresó Rossana Drumond, la comunicación entre padres e hijos es uno de los pilares fundamentales para prevenir estas situaciones. Hablar, escuchar y acompañar puede marcar la diferencia entre una vida marcada por el abuso o una historia de superación.

La violencia en el noviazgo no es un tema menor ni un problema privado. Es una realidad social que exige respuestas colectivas, políticas públicas, educación integral y un compromiso firme por parte de toda la comunidad. Romper el silencio es el primer paso.

Este artículo forma parte de un proyecto periodístico sobre la violencia doméstica en la comunidad latina y cuenta con el respaldo y generosidad de Blue Shield of California Foundation.