El Observatorio Lick, un ícono de la ciencia y el patrimonio histórico del Área de la Bahía, fue cerrado temporalmente luego de sufrir daños significativos a causa de una poderosa tormenta de viento en el Monte Hamilton, al este de San José. La Universidad de California en Santa Cruz (UC Santa Cruz), que administra el recinto, confirmó que ráfagas de hasta 114 millas por hora arrancaron parte de la cúpula que protege el histórico telescopio refractor, considerado en su momento el más poderoso del mundo.

El incidente ocurrió tras las intensas tormentas de fin de año. Aunque ningún miembro del personal resultó herido —un hecho que las autoridades calificaron como “afortunado”—, los daños estructurales obligaron a suspender de inmediato las visitas públicas y las actividades no esenciales mientras se realizan evaluaciones de seguridad.

“Se refugiaron juntos durante la tormenta y, cuando finalmente pasó, todos estaban a salvo. Pero el núcleo espiritual de nuestro observatorio había sido dañado”, expresó Matthew Shetrone, subdirector de los Observatorios de la Universidad de California. Sus palabras reflejan la carga simbólica del lugar: más que un centro de investigación, el Observatorio Lick es parte de la memoria colectiva de generaciones de científicos, estudiantes y residentes del norte de California.

Un patrimonio científico en riesgo

El telescopio refractor del Observatorio Lick tiene más de 140 años de antigüedad y fue posible gracias a la donación del filántropo y millonario sanfranciscano James Lick. Aunque el instrumento en sí no fue destruido, el desprendimiento de la cúpula aplastó varias vigas estructurales, dejando expuestos a los delicados sistemas eléctricos y a las lentes de precisión, altamente sensibles a la humedad y a los cambios de temperatura.

Las autoridades universitarias señalaron que, si bien otros telescopios en la cima del Monte Hamilton no sufrieron daños directos y podrán continuar con operaciones científicas, la restauración de la cúpula principal será un proceso largo. “La reparación se medirá en meses, no en semanas”, advirtió Shetrone. Hasta el momento no se ha divulgado una estimación oficial de los costos.

Impacto en la comunidad y la educación

El cierre temporal del observatorio no solo afecta a la comunidad científica. Cada año, miles de estudiantes, familias y turistas visitan el Observatorio Lick para participar en programas educativos, noches de observación y eventos comunitarios que buscan acercar la astronomía al público. Para muchas escuelas del área, especialmente aquellas con recursos limitados, estas visitas representan una oportunidad única de contacto directo con la ciencia.

Además, el observatorio sirve a astrónomos de los nueve campus de la Universidad de California, así como a investigadores de los laboratorios nacionales Lawrence Berkeley y Lawrence Livermore. También funciona como un centro clave para el desarrollo de nuevos instrumentos y tecnologías en astronomía óptica, lo que refuerza el liderazgo científico de la región.

“El Observatorio Lick no es solo un edificio antiguo en la montaña; es una puerta de entrada a la ciencia para nuestra comunidad”, señaló un educador local que colabora con programas de divulgación. “Su cierre se siente como la pérdida temporal de un aula abierta al cielo”.

Clima extremo y desafíos futuros

El daño sufrido por el observatorio también reaviva el debate sobre el impacto del clima extremo en infraestructuras históricas y científicas. Tormentas con vientos de esta intensidad son poco comunes en la zona, pero expertos advierten que eventos climáticos severos podrían volverse más frecuentes, obligando a repensar estrategias de protección y resiliencia.

Mientras continúan las inspecciones estructurales, la Universidad de California reiteró que la prioridad es garantizar la seguridad del personal y preservar uno de los legados científicos más importantes del estado. El regreso de los visitantes dependerá de que el edificio sea declarado estructuralmente seguro.

Por ahora, el Observatorio Lick permanece en silencio, con su cúpula herida pero su misión intacta: seguir explorando el universo y conectando a la comunidad con la ciencia, una vez que las condiciones lo permitan.