Mientras la FDA mantiene abierta la investigación por las 10,930 personas enfermas por el brote de cyclosporiasis, California no registra actualmente un brote asociado a la lechuga retirada, pero las autoridades piden extremar las medidas de higiene y seguridad alimentaria.
Lo que comenzó como una alerta relacionada con algunos casos de una enfermedad intestinal poco conocida terminó convirtiéndose en uno de los brotes de ciclosporiasis más importantes registrados este año en Estados Unidos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) informó que hasta el mes de agosto se registraron 10,930 personas casos en 17 estados, mientras que 454 pacientes han requerido hospitalización y dos personas han muerto.
El foco de la investigación está relacionado con lechuga iceberg procedente del centro de México y retirada del mercado por la empresa distribuidora. La empresa inició el retiro voluntario después de que las investigaciones epidemiológicas y de trazabilidad de las autoridades apuntaran hacia ese producto como posible vehículo de transmisión.
¿Y qué ocurre en California?
El Departamento de Salud Pública de California (CDPH) informó que California no está experimentando actualmente un brote de ciclosporiasis relacionado con la emergencia nacional.
La lechuga iceberg retirada que está vinculada con el brote de otros estados no fue distribuida en California, de acuerdo con el CDPH. Sin embargo, el estado mantiene la vigilancia epidemiológica porque todos los años se presentan casos de ciclosporiasis y existe preocupación por posibles infecciones adquiridas durante viajes internacionales.
Hasta fines de agosto, California había registrado 313 casos confirmados y probables durante la temporada 2026, de los cuales 56 correspondían a personas sin viajes internacionales recientes. Se habían registrado 14 hospitalizaciones y ninguna muerte.
Por eso, la situación en California requiere vigilancia, pero no debe confundirse con el brote de lechuga que afecta principalmente a otros estados.
Enfermedad puede durar semanas
La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis.
El parásito puede contaminar alimentos o agua. Las frutas y verduras frescas son algunos de los alimentos que históricamente han estado relacionados con infecciones.
Los síntomas pueden comenzar aproximadamente una o dos semanas después de consumir alimentos o agua contaminados. Entre los más frecuentes están la diarrea acuosa, pérdida del apetito, pérdida de peso, inflamación abdominal, gases, cólicos, náuseas y cansancio. También pueden presentarse vómitos y fiebre leve.
Un problema particular es que la enfermedad puede parecer desaparecer y después regresar. Sin tratamiento, los síntomas pueden prolongarse durante varias semanas.
La deshidratación constituye uno de los principales riesgos, especialmente para niños pequeños, adultos mayores y personas con determinadas condiciones de salud.
La prevención comienza en la cocina
Las autoridades sanitarias insisten en que los consumidores no deben entrar en pánico, pero sí adoptar hábitos rigurosos de seguridad alimentaria.
Lavarse las manos es una de las primeras barreras de protección. Las manos deben lavarse con agua y jabón antes y después de manipular frutas y verduras frescas.
También es necesario lavar las frutas y verduras bajo agua corriente antes de consumirlas, cortarlas o cocinarlas. En productos firmes, como melones y pepinos, se recomienda utilizar un cepillo limpio para productos agrícolas.
En el caso de la lechuga y otros vegetales de hoja, las autoridades recomiendan retirar y desechar las hojas exteriores.
Pero hay una advertencia importante: lavar los vegetales no garantiza eliminar completamente la Cyclospora. Por esa razón, el lavado debe formar parte de una estrategia más amplia de seguridad alimentaria.
Para personas consideradas vulnerables —entre ellas adultos mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados— el CDPH recomienda cocinar verduras y hierbas cuando sea posible. La agencia señala que cocinar los alimentos, incluyendo verduras de hoja, a 158 °F (70 °C) elimina la Cyclospora.
Cuidado con la contaminación cruzada
Otro punto que muchas familias pasan por alto está en las superficies de preparación. Una tabla utilizada para alimentos crudos, un cuchillo sucio, un colador o incluso las manos pueden convertirse en vehículos de contaminación.
Por eso se recomienda mantener las frutas y verduras listas para comer separadas de carnes, aves y mariscos crudos, así como limpiar adecuadamente las tablas, utensilios, fregaderos y superficies de trabajo.
Los alimentos cortados, pelados o cocinados deben refrigerarse lo antes posible y, de acuerdo con las recomendaciones del CDPH, dentro de un máximo de dos horas.
También hay una regla básica que no debe olvidarse: nunca utilizar detergente ni cloro para lavar verduras. El CDPH advierte que estos productos no están destinados al consumo y pueden generar otros riesgos.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
Una diarrea ocasional no significa necesariamente que una persona tenga ciclosporiasis. Sin embargo, los síntomas persistentes deben ser evaluados.
Las personas que desarrollen diarrea prolongada, pérdida de peso, dolor abdominal, náuseas o fatiga, especialmente después de haber consumido productos involucrados en una alerta alimentaria o tras regresar de un viaje internacional, deben comunicarse con un profesional de salud.
El diagnóstico puede requerir muestras de materia fecal y pruebas específicas para Cyclospora, ya que no siempre forma parte de los análisis rutinarios.
La enfermedad tiene tratamiento. El CDPH señala que la ciclosporiasis puede tratarse con el antibiótico trimetoprim-sulfametoxazol, mientras que mantener una adecuada hidratación es especialmente importante cuando existe diarrea.
Una investigación que todavía no termina
La FDA mantiene abierta la investigación y continúa trabajando con autoridades estatales, federales y mexicanas.
Para California, el mensaje de las autoridades es diferente: no existe actualmente un brote local asociado a la lechuga retirada, pero la vigilancia continúa y la prevención sigue siendo fundamental.
La mejor defensa, por ahora, no es dejar de consumir verduras. Es aprender a manipularlas correctamente, prestar atención a las alertas oficiales, respetar los retiros de productos y buscar atención médica cuando los síntomas sean persistentes.
