La especialista en salud mental Celia Laguna ha dedicado su trabajo a acompañar y orientar a víctimas de violencia doméstica en la comunidad latina. Su labor voluntaria fue reconocida por la Fiscalía del Condado de Ventura.

La violencia doméstica continúa siendo una de las problemáticas sociales más complejas y dolorosas que enfrentan miles de familias. Aunque durante muchos años permaneció oculta tras las paredes del hogar, hoy existe un creciente esfuerzo comunitario por visibilizarla, denunciarla y brindar apoyo a quienes la sufren.

Ese fue precisamente el tema central de una reciente conversación en el programa comunitario “Alianza Contra la Violencia Doméstica”, conducido por Rossana Drumond y Marcos Gutiérrez con la especialista en salud mental Celia Laguna, quien recientemente recibió el reconocimiento como Trabajadora Voluntaria del Año por parte de la Fiscalía del Condado de Ventura, en California.

Su trabajo —marcado por la empatía, el compromiso y la defensa de los derechos de las víctimas— se ha convertido en un ejemplo del impacto que puede tener la participación comunitaria en la prevención y atención de la violencia doméstica.

“Cuando uno tiene una misión, hay que hacerla de corazón”, expresó Laguna durante la entrevista. “Este reconocimiento fue una sorpresa, pero sobre todo es una motivación para seguir ayudando a quienes lo necesitan”.

Un reconocimiento al servicio comunitario

Celia Laguna cuenta con una amplia trayectoria brindando apoyo a víctimas de violencia doméstica y abuso sexual.  El reconocimiento otorgado por la Fiscalía del Condado de Ventura no solo destaca su labor profesional, sino también su dedicación como voluntaria en programas de apoyo a víctimas de violencia doméstica.

Para Laguna, el premio no representa un logro personal, sino una oportunidad para visibilizar el trabajo que realizan muchas personas detrás de los procesos judiciales.

“Hay detectives, consejeros, trabajadores sociales y voluntarios que trabajan día y noche para apoyar a las víctimas y buscar justicia”, explicó. “Muchas veces la comunidad no ve todo ese esfuerzo”.

Su compromiso adquiere aún más valor considerando que, según explicó durante la entrevista, continúa realizando esta labor incluso enfrentando dificultades de salud.

“A veces me siento bien, a veces no tanto, pero siempre pienso que hay alguien esperando ayuda. Eso me motiva a seguir adelante”, dijo.

El papel de la Fiscalía en la protección de las víctimas

Uno de los temas principales abordados durante la conversación fue el funcionamiento del sistema de apoyo para víctimas dentro de la Fiscalía.

De acuerdo con Laguna, la Fiscalía no solo se encarga de perseguir legalmente a quienes cometen delitos, sino que también cuenta con programas dedicados a acompañar y proteger a las víctimas durante todo el proceso judicial.

Entre los servicios que se ofrecen se encuentran:

  • Orientación sobre derechos legales
  • Asistencia para solicitar órdenes de protección
  • Acompañamiento en audiencias judiciales
  • Apoyo psicológico y servicios de recuperación del trauma
  • Orientación para acceder a recursos comunitarios

“Es importante que las personas sepan que no están solas”, señaló Laguna. “Hay muchas personas trabajando para protegerlas y ayudarlas”.

Uno de los aspectos que más enfatizó durante la entrevista es que estos servicios son gratuitos, algo que muchas víctimas desconocen.

“Hay personas que primero consultan con abogados y les dicen que una orden de protección puede costar más de mil dólares. Entonces creen que no pueden hacerlo”, explicó. “Pero en la Fiscalía se les ayuda a llenar los formularios y a reunir evidencias sin costo”.

Este acceso gratuito puede marcar la diferencia para muchas víctimas que, por razones económicas o miedo, dudan en iniciar un proceso legal.

El desafío de enfrentar al agresor

Uno de los momentos más difíciles para las víctimas ocurre cuando deben testificar frente a su agresor durante un proceso judicial. Para muchas personas —especialmente niñas y niños— esta experiencia puede ser profundamente traumática.

Por esta razón, algunas fiscalías han implementado programas innovadores para brindar apoyo emocional durante las audiencias.

La especialista en Salud Mental explicó que en el Condado de Ventura se utilizan perros entrenados como apoyo emocional en los tribunales. “Tenemos tres perritos que trabajan como consejeros”, comentó. “Cuando un niño tiene que testificar y se siente nervioso o con miedo, el perrito se acerca y se sienta a su lado. Eso les da confianza”.

Según relató, la presencia de estos animales ayuda a que los menores se sientan más seguros y puedan relatar lo ocurrido con mayor tranquilidad. “Parece magia, pero realmente funciona”, dijo.

Casos complejos y búsqueda de justicia

El trabajo de la Fiscalía también implica enfrentar casos extremadamente difíciles, especialmente aquellos relacionados con abuso sexual o violencia prolongada.

Durante la entrevista, Celia Laguna compartió el ejemplo de un caso en el que los investigadores lograron reunir evidencia de múltiples víctimas para fortalecer la acusación contra un agresor sexual.

“Era una persona que había abusado de niños, mujeres, de muchas personas”, relató. “Los detectives trabajaron muy duro para encontrar a todas las víctimas y reunir evidencia”.

Finalmente, el agresor fue condenado a más de cien años de prisión. “Eso significa sacar de la comunidad a alguien que estaba destruyendo muchas vidas”, explicó Laguna.

Este tipo de casos demuestra la importancia del trabajo coordinado entre investigadores, fiscales y personal de apoyo para garantizar justicia a las víctimas.

Romper el silencio

A pesar de los avances institucionales, uno de los mayores obstáculos sigue siendo el silencio.

Muchas víctimas no denuncian por miedo, vergüenza o dependencia emocional hacia su agresor. En otros casos, la barrera del idioma o la falta de información impide que las personas busquen ayuda.

Por esta razón, programas comunitarios como “Alianza Contra la Violencia Doméstica” buscan crear espacios donde las personas puedan informarse y reconocer las señales de abuso. La propia Laguna subrayó la importancia de hablar abiertamente sobre el tema. “La violencia doméstica es un crimen”, afirmó. “Hay que llamarlo por su nombre”. Según explicó, reconocer el problema es el primer paso para prevenirlo y proteger a las víctimas.

El valor del trabajo comunitario

Uno de los mensajes más fuertes de la entrevista fue el valor del servicio comunitario. Tanto Rossana Drumond como Marcos Gutiérrez, conductores del programa, destacaron la dedicación de Laguna y el impacto que puede tener la ayuda voluntaria.

“A veces las personas se quedan atrapadas en su propio dolor”, comentó Drumond durante la conversación. “Pero salir a ayudar a otros, incluso en medio de dificultades personales, es algo admirable”.

Laguna coincidió con esa idea y explicó que su motivación principal es apoyar a quienes no tienen voz. “Especialmente a nuestra gente que solo habla español”, dijo. “Muchas veces ellos no saben a dónde acudir”.

Para ella, cada pequeño gesto de ayuda puede marcar la diferencia en la vida de una víctima.

Una misión que continúa

Aunque el reconocimiento recibido representa un momento importante en su trayectoria, Laguna asegura que su verdadera recompensa está en otro lugar.

“Para mí el reconocimiento que espero es el de arriba, el día que me vaya de este mundo”, expresó con humildad.

Mientras tanto, continúa trabajando y participando en programas comunitarios para educar, orientar y apoyar a quienes enfrentan situaciones de violencia.

Su historia refleja una realidad clara: la lucha contra la violencia doméstica no depende únicamente de las instituciones, sino también del compromiso de personas que deciden actuar.

En un contexto donde muchas víctimas todavía viven en silencio, voces como la de Celia Laguna ayudan a recordar que siempre hay caminos hacia la justicia, la protección y la esperanza.

Este artículo forma parte de un proyecto periodístico sobre la violencia doméstica en la comunidad latina y cuenta con el respaldo y generosidad de la Blue Shield of California Foundation.