Una histórica vivienda de San José inicia una nueva etapa para ofrecer refugio a familias sin hogar y convertirse en un modelo de vivienda comunitaria frente a la crisis habitacional del Valle de Santa Clara.

En una región donde el precio promedio de una vivienda bordea los dos millones de dólares y miles de familias viven al borde del desplazamiento, una antigua casa del centro de San José vuelve a convertirse en un símbolo de esperanza.

La organización comunitaria Amigos de Guadalupe Center for Justice and Empowerment adquirió Casa de Clara, una histórica vivienda de siete habitaciones que durante décadas funcionó como refugio temporal para mujeres y niños en situación de vulnerabilidad. La propiedad fue transferida por Catholic Worker San Jose por 700.000 dólares, aproximadamente la mitad de su valor comercial, con el compromiso de mantener intacta su misión social: ofrecer un lugar seguro para personas que enfrentan la falta de vivienda.

La compra representa mucho más que una operación inmobiliaria. Es una apuesta por preservar un espacio de acogida en medio de una de las peores crisis habitacionales de Estados Unidos y un ejemplo de cómo las organizaciones sin fines de lucro buscan responder donde el mercado inmobiliario y las políticas tradicionales no han logrado satisfacer las necesidades de las familias de bajos ingresos.

La adquisición fue posible gracias a una subvención de un millón de dólares otorgada por la organización Destination: Home, dedicada a combatir la falta de vivienda en el Condado de Santa Clara. Además, la Ciudad de San José aportó un préstamo de 500.000 dólares mediante su programa piloto Small Sites Rehabilitation Program, creado para preservar pequeñas propiedades multifamiliares y evitar que desaparezcan como opciones de vivienda asequible.

Un legado de solidaridad

Casa de Clara no es una vivienda cualquiera. Su historia está estrechamente vinculada al movimiento Catholic Worker, fundado en 1933 por Dorothy Day y Peter Maurin. Inspirado en principios de justicia social, hospitalidad y servicio a las personas más necesitadas, el movimiento promovió la creación de “casas de hospitalidad” en distintas ciudades de Estados Unidos para brindar refugio, alimentación y acompañamiento a quienes enfrentaban la pobreza extrema.

Durante años, Casa de Clara fue precisamente eso: un hogar abierto para mujeres y niños que escapaban de situaciones de violencia, pobreza o inestabilidad habitacional.

Quienes vivían en la casa no solo encontraban un techo. También recibían alimentación, orientación y acompañamiento para reconstruir sus vidas y acceder a una vivienda permanente.

Una misión que continúa

Ahora esa misión continuará bajo la dirección de Amigos de Guadalupe, organización con una amplia trayectoria trabajando con familias inmigrantes y comunidades de bajos ingresos en el Este de San José.

Su directora ejecutiva, Maritza Maldonado, explicó que la decisión de adquirir la propiedad surgió de una relación de confianza construida durante años con Catholic Worker.

Antes de iniciar las obras de remodelación, la organización apoyará el traslado de la familia que actualmente reside en la vivienda hacia otra alternativa habitacional adecuada.

Posteriormente comenzará una rehabilitación integral que incluirá la reparación del techo, eliminación de pintura con plomo, reemplazo del sistema de alcantarillado, mejoras en la cocina y renovación de los espacios interiores.

Una vez concluidos los trabajos, la casa volverá a recibir familias necesitadas.

A diferencia de otros programas de transición, Amigos de Guadalupe analiza ofrecer estancias sin límites estrictos de tiempo, entendiendo que muchas familias requieren procesos más largos para recuperar estabilidad económica y emocional.

La crisis de vivienda sigue golpeando

La adquisición ocurre en un momento particularmente crítico para el Condado de Santa Clara.

Silicon Valley continúa siendo uno de los mercados inmobiliarios más costosos del país. El extraordinario crecimiento tecnológico elevó los precios de las viviendas a niveles inalcanzables para miles de trabajadores esenciales, inmigrantes y familias de ingresos bajos o moderados.

Mientras grandes empresas generan empleos altamente remunerados, muchas personas que trabajan en restaurantes, limpieza, construcción, comercio o servicios apenas logran cubrir el costo del alquiler.

Cada año aumenta el número de familias que viven hacinadas, destinan más de la mitad de sus ingresos al pago de renta o terminan perdiendo su vivienda.

Según diversos estudios de salud pública del condado, la comunidad latina enfrenta un impacto desproporcionado.

Los latinos representan aproximadamente la mitad de la población sin hogar del Condado de Santa Clara, pese a constituir una proporción menor del total de residentes. Además, registran tasas de pobreza significativamente superiores al promedio del condado.

Entre 2017 y 2021, el ingreso per cápita de la población latina fue inferior a la mitad del promedio general del condado.

La situación también afecta a quienes aún conservan una vivienda.

Más de la mitad de los inquilinos latinos destinan una parte excesiva de sus ingresos al alquiler, limitando su capacidad para ahorrar, invertir en educación o acceder eventualmente a una vivienda propia.

Nuevos modelos para enfrentar un viejo problema

Frente a este escenario, Amigos de Guadalupe considera que la solución pasa por explorar modelos distintos a la construcción tradicional de vivienda.

Maldonado explicó que la organización busca impulsar cooperativas habitacionales, viviendas accesorias en patios traseros (ADU), programas de propiedad compartida y otras alternativas que permitan ampliar las oportunidades para familias trabajadoras.

Casa de Clara representa el primer inmueble adquirido directamente por la organización, pero no será el último.

El objetivo de largo plazo es facilitar que más familias del Este de San José puedan acceder a una vivienda estable y, eventualmente, convertirse en propietarias. Aseguran que la vivienda es una de las principales herramientas para construir patrimonio familiar y romper ciclos de pobreza.

Preservar antes que reemplazar

Especialistas en vivienda coinciden en que conservar pequeñas propiedades asequibles puede resultar más rápido y menos costoso que construir nuevos proyectos desde cero.

Precisamente esa es la lógica del programa municipal que financia parcialmente la rehabilitación de Casa de Clara.

En lugar de permitir que inmuebles históricos sean vendidos para desarrollos inmobiliarios de alto costo, la ciudad busca preservarlos como viviendas accesibles para personas vulnerables.

Para Destination: Home, apoyar este proyecto significa invertir en una estrategia comprobada para prevenir la falta de vivienda.

Su director de programas, Chad Bojorquez, recordó que las familias con ingresos extremadamente bajos son las primeras en sufrir el impacto de la crisis habitacional.