La ciudad prepara nuevas reglas para proyectos de alto consumo energético mientras vecinos y especialistas exigen protección ambiental, transparencia y participación comunitaria
San José se encuentra ante una decisión que podría definir buena parte de su futuro económico, ambiental y urbano: cómo permitir el crecimiento de los centros de datos y otros grandes proyectos de consumo energético sin poner en riesgo la calidad de vida de sus residentes.
La expansión de la inteligencia artificial, los servicios digitales y la infraestructura tecnológica está aumentando la demanda de instalaciones capaces de procesar y almacenar enormes cantidades de información. Para Silicon Valley, donde la tecnología constituye uno de los principales motores económicos, atraer este tipo de inversiones representa una oportunidad para generar empleos, fortalecer la infraestructura y mantener a San José como uno de los principales centros tecnológicos del país.
CRECIMIENTO TIENE UN COSTO
Los centros de datos pueden requerir grandes cantidades de electricidad y agua, además de sistemas de respaldo energético, generadores y equipos de refrigeración. Residentes, organizaciones ambientales e investigadores advierten que, si estos proyectos avanzan sin una planificación adecuada, podrían aumentar la presión sobre la red eléctrica, los sistemas de agua y tratamiento de aguas residuales, la calidad del aire y determinados vecindarios que ya soportan una fuerte concentración de actividades industriales.
Ante este escenario, la ciudad de San José inició un proceso para desarrollar nuevos estándares que regulen la construcción de centros de datos y otros proyectos considerados de alto consumo energético.
El objetivo es establecer un marco que permita aprovechar las oportunidades económicas de estas inversiones, pero al mismo tiempo imponer salvaguardas para proteger a la comunidad.
UN PROCESO QUE BUSCA ESCUCHAR A LA COMUNIDAD
La administración municipal durante todo este mes iniciará un proceso de participación comunitaria que se extenderá hasta septiembre. La estrategia contempla sesiones de escucha y reuniones de trabajo con residentes, organizaciones comunitarias, defensores ambientales y desarrolladores.
El equipo de la administradora municipal, estará a cargo de Jennifer Maguire, responsable de elaborar los nuevos estándares, informar periódicamente al Concejo Municipal y presentar un borrador final durante el otoño.
Para la ciudad, el proceso representa un intento por encontrar un punto de equilibrio entre desarrollo económico y protección de la calidad de vida.
Maguire ha comentado que desarrollar estándares responsables para los centros de datos y otros proyectos de gran consumo energético se requiere estudiar todas las perspectivas y los impactos que pueden tener estos proyectos en la comunidad.
La funcionaria señaló que el proceso pretende escuchar a los residentes y trabajar con ellos para establecer un enfoque que sea equilibrado, sostenible y bien informado y que permita apoyar las oportunidades económicas sin sacrificar la calidad de vida en San José.
ENTRE LA INVERSIÓN Y LA PROTECCIÓN AMBIENTAL
El debate no significa necesariamente que San José quiera cerrar las puertas a la industria tecnológica. Por el contrario, las autoridades reconocen que los centros de datos forman parte de una economía digital que continuará creciendo y que la ciudad necesita prepararse para esa transformación.
Lo importante es establecer reglas antes de que el crecimiento alcance una escala que resulte difícil de controlar.
Un memorando presentado por el alcalde Matt Mahan y los concejales Peter Ortiz, Domingo Candelas y David Cohen plantea que los nuevos estándares deberían ayudar a reducir los impactos ambientales, crear mecanismos de participación ciudadana y favorecer una infraestructura más limpia.
La propuesta, de los concejales, no busca simplemente imponer restricciones a los centros de datos, pretende establecer un marco flexible de crecimiento económico y, al mismo tiempo, promueva un desarrollo responsable.
Para el concejal Domingo Candelas, las recientes controversias alrededor de proyectos de centros de datos demostraron que San José necesita modificar su manera de abordar este tipo de desarrollos.
Afirmó que la respuesta pública a las recientes propuestas de centros de datos ha dejado claro que se necesita abordar el desarrollo de centros de datos de manera diferente en San José.
El concejal sostuvo que la ciudad debe establecer fuertes protecciones ambientales y estándares de calidad de vida para las comunidades.
EL AGUA, UNA GRAN PREOCUPACIÓN
Entre las organizaciones que siguen de cerca el proceso se encuentra Mothers Out Front Silicon Valley, una organización enfocada en temas de justicia climática.
Linda Hutchins-Knowles, cofundadora del grupo, considera que el nuevo proceso debe ser verdaderamente participativo, abierto y transparente.
Una de sus principales preocupaciones está relacionada con el agua y con los posibles contaminantes asociados a las operaciones de los centros de datos.
La activista incluso planteó la posibilidad de establecer una moratoria mientras se desarrollan las nuevas reglas, argumentando que la ciudad debe evitar que algunos proyectos queden aprobados bajo normas anteriores antes de que entren en vigor los nuevos estándares.
Recordó que los centros de datos modernos, particularmente aquellos relacionados con inteligencia artificial, pueden tener necesidades diferentes a las instalaciones tecnológicas tradicionales.
La refrigeración de los equipos, el consumo de agua y la operación de sistemas de respaldo energético forman parte de una ecuación que la ciudad deberá analizar de manera integral.
LA REVOLUCIÓN DE LA IA
Masheika Allgood, investigadora especializada en centros de datos y ética de la inteligencia artificial, considera que San José debe preguntarse si su infraestructura actual está preparada para una expansión acelerada de instalaciones destinadas a la inteligencia artificial.
Allgood advierte que determinadas operaciones pueden producir contaminantes que requieren una evaluación específica y cuestiona si los sistemas actuales de tratamiento de aguas residuales tienen la capacidad necesaria para procesarlos.
La investigadora considera indispensable identificar primero qué contaminantes podrían generarse y posteriormente determinar si la infraestructura municipal está preparada para manejarlos. San José no puede limitarse a calcular cuántos megavatios necesita un proyecto. También debe determinar qué efectos puede generar sobre otros sistemas públicos, dijo.
ALVISO, UN CASO QUE GENERA PREOCUPACIÓN
Angelina Cayabyab, residente de San José y exempleada del Bay Area Air District, considera que la ciudad debería analizar los efectos acumulativos de múltiples proyectos en una misma zona.
Asegura que un proyecto individual puede cumplir con las normas ambientales existentes. Sin embargo, varios proyectos de gran escala instalados en el mismo sector pueden producir un impacto acumulado mucho mayor.
Cayabyab plantea otra exigencia: que los desarrolladores informen claramente si sus centros de datos estarán destinados a inteligencia artificial. Porque hasta el momento, no se registra si un centro de datos está enfocado en inteligencia artificial o si es una instalación tradicional, y esa distinción determina el consumo de agua, las descargas y la actividad de los generadores.”
EL CASO GOOGLE Y LA CREDIBILIDAD DEL PROCESO
Uno de los puntos más delicados del debate es un proyecto de Google de 250 megavatios que la ciudad continúa describiendo como un proyecto de “gran consumo energético”, en lugar de clasificarlo directamente como un centro de datos.
Para Allgood, la diferencia de denominación genera dudas sobre la capacidad de las nuevas reglas para aplicarse de manera consistente.
La investigadora cuestiona que la ciudad esté desarrollando estándares mientras avanza con un proyecto que, según los planos citados en la información original, presenta características propias de un centro de datos.
La observación plantea una cuestión fundamental para el gobierno municipal: la credibilidad de las reglas dependerá no solamente de cómo sean redactadas, sino de cuándo y cómo se apliquen.
UNA DECISIÓN SOBRE LOS CENTROS DE DATOS
El debate que San José acaba de iniciar puede terminar siendo mucho más amplio que la regulación de una industria específica. La ciudad está definiendo cómo quiere recibir los grandes proyectos industriales y tecnológicos de las próximas décadas.
Los centros de datos son apenas una parte de una transformación impulsada por la inteligencia artificial, la computación en la nube, la automatización y la creciente digitalización de la economía.
Estas tecnologías requieren infraestructura física: electricidad, agua, terrenos, fibra óptica, sistemas de refrigeración y redes de transporte.
Por eso, la discusión sobre los centros de datos es también una discusión sobre el futuro urbano de San José.
La ciudad necesita inversión y empleos. Silicon Valley necesita infraestructura tecnológica para mantener su liderazgo. Las empresas necesitan certeza regulatoria para invertir. Pero los residentes también necesitan saber que sus barrios, sus recursos naturales y sus servicios públicos estarán protegidos.
