La violencia doméstica no siempre deja marcas visibles. En muchos casos, comienza con el control, la desvalorización, el aislamiento, el miedo o la pérdida progresiva de la confianza en uno mismo. Reconocer esas señales y saber dónde buscar ayuda puede convertirse en el primer paso para salir de un ciclo que, con frecuencia, afecta no solo a la víctima, sino también a sus hijos, familiares y a toda la comunidad.
Ese fue uno de los principales mensajes de Mirna Ruiz, Gerente del Programa de Salud Mental de Mujeres Unidas y Activas (MUA), durante su participación en el programa radial Alianza Contra la Violencia Doméstica que conduce la periodista Rossana Drumond, donde habló sobre salud mental, prevención, acompañamiento y los servicios que esta organización ofrece a mujeres inmigrantes y sobrevivientes de violencia.
“Información es poder”, afirmó Ruiz durante la entrevista, al destacar que una persona informada tiene mayores posibilidades de reconocer las situaciones de abuso, conocer sus derechos y encontrar recursos para enfrentar las barreras que pueden impedirle pedir ayuda.
Ser escuchada y no juzgada
Mujeres Unidas y Activas es una organización con décadas de trabajo comunitario que dirige sus servicios a mujeres mayores de 18 años y a personas que se identifican como mujeres, particularmente mujeres inmigrantes, latinas e indígenas.
Ruiz explicó que el origen de MUA estuvo relacionado con la necesidad de conocer las condiciones y experiencias de mujeres inmigrantes trabajadoras del hogar. Aquella investigación permitió identificar situaciones de injusticia y abuso y abrió el camino para crear un espacio donde las mujeres pudieran hablar de sus experiencias en un ambiente de confianza.
“De ahí es donde se empieza a generar esta idea de poder crear un espacio donde mujeres se puedan sentir en confianza, validadas, y no juzgadas para poder hablar de estas situaciones que están viviendo”, explicó.
Ese concepto de comunidad atraviesa buena parte del trabajo de MUA. Para Ruiz, pedir ayuda no debe significar que una mujer tenga que enfrentarse sola a un sistema que muchas veces puede resultar complejo, especialmente cuando existen barreras relacionadas con el idioma, la situación migratoria o el desconocimiento de los recursos disponibles.
Servicios gratuitos y acompañamiento
Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue el explicar qué puede encontrar una mujer que se acerca a MUA.
Entre los servicios mencionados por Ruiz están la consejería individual, los acompañamientos, los grupos de apoyo y la conexión con organizaciones aliadas cuando una necesidad específica requiere otro tipo de recurso. También se desarrollan talleres relacionados con violencia doméstica, autoestima, nutrición y crianza, además de actividades dirigidas a madres, cuidadoras y abuelas.
“Los servicios que ofrecemos son la consejería uno a uno. También ofrecemos acompañamientos. También apoyamos con algunos recursos con otras organizaciones aliadas”, explicó.
El acompañamiento ocupa un lugar particularmente importante. No se trata solamente de proporcionar información o entregar una lista de teléfonos. Para MUA, acompañar significa estar presente durante un proceso que puede ser emocionalmente difícil y ayudar a que la mujer reconozca que no está sola.
Ruiz lo resumió de la siguiente manera: “El que esta mujer pueda constatar que no está sola enfrentando esto, ya es de mucha ayuda”.
Ese respaldo puede resultar fundamental para una persona que durante mucho tiempo ha vivido bajo miedo, control o desvalorización. Recuperar la sensación de capacidad y confianza puede ser parte esencial del proceso de recuperación, detalló.
MUA también organiza grupos de apoyo en los que las participantes pueden compartir experiencias y reconocer que otras mujeres han atravesado situaciones similares. La intención, explicó Ruiz, es crear un espacio de respeto, confianza y solidaridad.
“Ves a esa mujer ahí ya poder decir sobre lo que pasó, compartir su experiencia, y ya saliendo adelante, emprendiendo con negocio o con otras metas, y tú dices, si ella pudo salir de eso, yo también voy a poder”, relató.
Prevenir antes de que la violencia se normalice
La Gerente del Programa de Salud Mental del MUA, señaló que la violencia doméstica no debe entenderse de una sola manera ni vivirse igual en todas las comunidades.
Para las mujeres inmigrantes, por ejemplo, pueden existir obstáculos adicionales: dificultades con el idioma, temor relacionado con la situación migratoria o desconocimiento de cómo funciona el sistema de servicios en Estados Unidos.
“La violencia doméstica no es una situación homogénea para todas las comunidades”, sostuvo.
Desde esa perspectiva, la prevención requiere servicios culturalmente apropiados y accesibles. Informó que MUA ofrece atención en español y también trabaja con mujeres de la comunidad indígena mam, algunas de las cuales pueden enfrentar una barrera adicional porque no hablan español.
“MUA considera que es importante poder ofrecer servicios sensibles, culturalmente apropiados”, afirmó Ruiz.
La prevención, explicó, también implica cuestionar patrones culturales que pueden hacer que determinadas formas de violencia sean vistas como normales.
“Intentamos… romper esos ciclos de violencia doméstica a través de la concientización de lo que es la violencia, la prevención de la violencia doméstica con información”, señaló.
Ese trabajo incluye talleres sobre violencia doméstica y autoestima. La intención es ayudar a identificar comportamientos y consecuencias que muchas veces no son reconocidos inmediatamente como parte de una relación abusiva.
Ruiz puso especial énfasis en la pérdida de autoestima. Una mujer que comienza a pensar que no puede tomar decisiones, que no sabe nada o que no tiene valor puede estar experimentando consecuencias de una situación de violencia.
Por eso, la prevención no solamente consiste en advertir sobre el peligro. También significa fortalecer capacidades, recuperar autoestima y ofrecer herramientas para tomar decisiones.
La violencia también afecta a los hijos
Durante la entrevista, Ruiz explicó que las consecuencias de la violencia doméstica pueden extenderse mucho más allá de la persona directamente afectada.
“Los efectos nocivos de la violencia doméstica son grandísimos”, afirmó.
Cuando existen hijos, explicó, ellos también pueden crecer en ambientes marcados por el temor, la ansiedad y el trauma. La exposición constante a situaciones violentas puede tener consecuencias en su comportamiento y en la manera en que entienden las relaciones.
La entrevistada describió este impacto como una cadena que comienza con la víctima, pero puede extenderse hacia los hijos, familiares y finalmente hacia la comunidad.
“Cada familia conforma esa comunidad y si las familias internamente no están bien, nuestra comunidad también está en situaciones difíciles”, sostuvo.
Por eso, abordar la violencia doméstica desde la prevención y la salud mental es una tarea que involucra a toda la comunidad.
No se necesita demostrar el estatus migratorio
En otro momento de la entrevista, Ruiz afirmó que las mujeres que buscan ayuda en MUA no tienen que presentar comprobantes de su estatus migratorio.
La organización también desarrolla actividades de información sobre derechos, incluyendo espacios de “conoce tus derechos” como inmigrante y como trabajadora.
Para una mujer que teme pedir ayuda por su situación migratoria, representa un obstáculo. El objetivo es reducir una barrera que, de acuerdo con Ruiz, puede contribuir a que algunas personas permanezcan aisladas y sin acceso a los servicios que necesitan.
Los servicios son gratuitos y, según explicó, el primer requisito para acercarse es la disposición y las ganas de la propia mujer para buscar apoyo, dijo.
Recuperar la confianza
La salud mental ocupa un lugar fundamental dentro de este modelo de atención. Ruiz explicó que los efectos de la violencia pueden deteriorar la salud emocional y física de una persona. El estrés y la ansiedad asociados con situaciones de abuso pueden manifestarse también físicamente.
Pero el proceso de recuperación, según la experiencia compartida por Ruiz, puede comenzar cuando una mujer encuentra un espacio donde es escuchada y acompañada.
La propia entrevistada compartió una experiencia personal vinculada a su llegada a MUA y explicó que tardó aproximadamente dos años en reconocerse como sobreviviente de violencia doméstica.
“Cuando yo conocí esta comunidad, dije ojalá hubiera conocido a MUA desde antes”, relató.
Su testimonio puso rostro humano a uno de los principales mensajes de la entrevista: muchas mujeres necesitan tiempo para reconocer lo que están viviendo y decidir cuándo están preparadas para pedir ayuda.
Por ello, Ruiz insistió en que la decisión debe partir de la propia sobreviviente. No se trata simplemente de decirle a una mujer que debe acudir a una organización. Se trata de respetar su proceso y ofrecerle una puerta abierta cuando esté lista.
“MUA es comunidad”
Al finalizar la entrevista, Ruiz volvió a destacar el valor de la solidaridad entre mujeres. “Te sientas acompañada por mujeres que han pasado historias similares, o tal vez muy parecidas, es algo que le da una sensación de abrazo a las mujeres”, expresó.
Para ella, MUA ofrece un ambiente de confidencialidad, respeto y bienvenida donde las mujeres puedan sentirse seguras para hablar. “MUA es comunidad, y es para todas nosotras”, concluyó.
Finalmente, la representante de MUA dejó en claro que prevenir la violencia doméstica requiere mucho más que reaccionar cuando ocurre una agresión. Significa reconocer las señales, hablar de salud mental, combatir la normalización del abuso, fortalecer la autoestima, conocer los derechos y, sobre todo, construir redes de apoyo.
En ese camino, la información puede ser el primer paso; el acompañamiento puede evitar que una mujer enfrente sola el proceso; y la comunidad puede convertirse en una parte esencial de la recuperación.
En el contexto de la violencia doméstica, Mirna Ruiz recordó que esa información puede significar algo profundo: saber que existen alternativas, que pedir ayuda es posible y que ninguna sobreviviente tiene por qué enfrentar sola el camino hacia una vida libre de violencia.
Para mayor información puede llamar al (510) 261-3398 y (510) 612-3134.
También, puede visitar https://mujeresunidas.net
